El régimen iraní ha ejecutado el apagón de internet más agresivo de su historia. Desde el 8 de enero de 2026, más de 85 millones de personas permanecen prácticamente incomunicadas mientras las protestas sacuden el país. Pero hay algo más peligroso que el propio apagón: las apps falsas que el gobierno utiliza para espiar a quienes intentan sortear la censura.
¿Por qué Irán ha cortado internet por completo a su población?
Las protestas que comenzaron en diciembre de 2025 se han intensificado hasta convertirse en el mayor desafío al régimen en años. La respuesta del gobierno ha sido radical: cortar todas las comunicaciones con el exterior.
Según NetBlocks, la conectividad cayó un 97% en cuestión de horas. No solo internet: también las líneas telefónicas fijas y móviles quedaron inutilizadas. El objetivo es claro: impedir que salgan vídeos e información de las manifestaciones al resto del mundo.
"Llevo 20 años monitorizando el acceso a internet y nunca había visto algo así", declaró Amir Rashidi, director de derechos digitales del Miaan Group.
Starlink: la última esperanza bajo ataque
Ante el apagón total, Elon Musk y su Starlink se han convertido en el único canal de comunicación con el exterior. Se estima que hay decenas de miles de terminales de contrabando en Irán, y están siendo clave para transmitir lo que ocurre en las calles.
Pero el régimen no se ha quedado de brazos cruzados. Está desplegando sistemas de guerra electrónica para interferir las señales satelitales:
- Jamming de GPS: bloquean las señales que los terminales necesitan para sincronizarse con los satélites.
- Interferencia de radiofrecuencia: utilizan equipos adquiridos de Rusia y China para degradar la conexión.
- Pérdida de paquetes del 30%: en algunas zonas alcanza el 80%, haciendo la conexión prácticamente inútil.
Poseer un terminal Starlink en Irán es ilegal. La nueva ley antiespionaje contempla penas de hasta dos años de cárcel por uso personal, y pena de muerte si se considera que el usuario actuaba como "agente enemigo".
¿Cómo están espiando a los ciudadanos con apps falsas?
Aquí viene lo verdaderamente preocupante desde el punto de vista de la ciberseguridad. El Ministerio de Inteligencia iraní (MOIS) ha desplegado una campaña masiva de spyware disfrazado de aplicaciones reales.
El malware se llama DCHSpy y se distribuye haciéndose pasar por:
- Apps de VPN falsas como "EarthVPN" o "ComodoVPN".
- Aplicaciones que simulan ser Starlink.
- Herramientas de privacidad distribuidas por Telegram.
Una vez instalado en tu móvil, DCHSpy puede robar contactos, SMS, ubicación, registros de llamadas, datos de WhatsApp, grabar audio y tomar fotos sin que te des cuenta. Todo enviado directamente a los servidores del gobierno.
Lo más retorcido es el momento elegido para lanzar estas apps: justo cuando la demanda de VPNs se dispara porque la gente busca desesperadamente sortear el bloqueo.
¿Qué puedes aprender de esto para proteger tu móvil?
Aunque no vivas en Irán, las tácticas utilizadas por el régimen se replican en todo el mundo. Google ha alertado recientemente sobre una oleada de apps VPN falsas que infectan teléfonos Android con troyanos bancarios y herramientas de acceso remoto. Contar con un buen antivirus actualizado es fundamental para detectar este tipo de amenazas antes de que comprometan tu información.
Estas son las señales de alarma que debes vigilar:
- Descargas fuera de tiendas oficiales: si una app te pide instalar un APK desde un enlace de Telegram o una web desconocida, desconfía inmediatamente.
- Permisos excesivos: una VPN legítima solo necesita acceso a la red. Si pide acceso a tus fotos, contactos o micrófono, es una trampa.
- Promesas demasiado buenas: "VPN gratis ilimitada" o "Starlink sin terminal" son anzuelos clásicos.
- Desarrolladores desconocidos: comprueba siempre quién está detrás de la aplicación antes de instalarla.
La carrera entre censura e innovación no tiene fin
El caso iraní demuestra que ninguna tecnología es completamente inmune a la interferencia estatal. Starlink ha permitido que salgan vídeos de las protestas, pero el jamming sofisticado está degradando su efectividad.
Para los ciudadanos atrapados en el apagón, cada conexión conseguida es un riesgo: el régimen rastrea activamente las señales satelitales y puede localizar los terminales. Usar Starlink en Irán hoy no solo es ilegal, es potencialmente una sentencia de muerte.
Mientras tanto, la comunidad internacional observa. La Unión Internacional de Telecomunicaciones ha pedido a Irán que deje de interferir las señales, pero el régimen ha contraatacado exigiendo que se prohíba Starlink en su territorio.
Lo que está claro es que la batalla por el acceso a la información se libra tanto en las calles como en el espectro electromagnético. Y en esa guerra, la primera línea de defensa de cualquier ciudadano empieza por no instalar aplicaciones sospechosas en su teléfono.