Así se configura un RAID de discos duros con Windows 10 y 11

Configurar un RAID suena a cosa de servidores, pero en un PC normal puede tener todo el sentido del mundo. Si guardas fotos, proyectos, máquinas virtuales o cualquier archivo que no quieres perder por un fallo físico, la redundancia es una red de seguridad muy razonable. Y aunque lo ideal es hacerlo por hardware o desde la controladora de la placa base, Windows 10 y Windows 11 te dejan montarlo por software con su herramienta nativa de Espacios de almacenamiento, sin instalar nada.

Eso sí, conviene poner una idea en su sitio antes de seguir.

Un RAID no es una copia de seguridad.
Te protege si un disco se muere, pero no si borras algo, si se corrompe un fichero, si te entra ransomware o si sincronizas un error a todo el volumen.

Con esa expectativa clara, lo que sí te aporta un RAID por software es tranquilidad ante el fallo más típico en almacenamiento doméstico: un disco que un día decide no arrancar. Y si quieres completar el “cinturón y tirantes”, además de copias con versiones, es buena idea reforzar la parte de seguridad del sistema. Por ejemplo, puedes apoyarte en un antivirus gratis windows 11 para reducir el riesgo de infecciones que te cifren o destruyan archivos.

¿Qué necesitas antes de tocar nada?

Para que no haya sorpresas, aquí no vale improvisar. Lo mínimo recomendable es tener el sistema operativo en su disco habitual y, aparte, los discos que vayas a usar para el volumen con redundancia.

Necesitas lo siguiente.

  • Dos discos adicionales al disco donde está Windows. Mejor si tienen la misma capacidad.
  • Esos dos discos deben estar vacíos o, como mínimo, debes asumir que vas a borrar todo lo que tengan.
  • Acceso como administrador para poder crear y gestionar volúmenes.

Si usas dos discos de tamaños diferentes, Windows no “suma magia”. El volumen útil quedará limitado por el disco más pequeño. Si pones uno de 2 TB y otro de 1 TB, habrá espacio que no podrás aprovechar en la configuración espejo.

Aviso sin rodeos: en la preparación de discos vas a eliminar volúmenes. Eso borra datos.

¿Qué está montando Windows realmente?

Cuando usas Espacios de almacenamiento, no estás creando un “RAID clásico” de controladora, sino un sistema de virtualización de almacenamiento a nivel de Windows. Se crea un “pool” con tus discos y, encima, un “espacio” que es la unidad que verás en el Explorador.

Esto tiene ventajas claras: es fácil, no depende de marcas concretas y se gestiona desde el propio sistema. También tiene una implicación importante: si tu instalación de Windows se rompe o reinstalas sin cuidado, el acceso al pool puede requerir reimportación o reparación. No siempre es un drama, pero conviene saberlo antes.

Cómo crear un RAID en Windows con Espacios de almacenamiento

El proceso real se divide en dos fases. Primero dejas los discos “limpios” para que Windows pueda usarlos. Después creas el grupo y el volumen final.

Preparar discos: deja todo como espacio sin asignar

  1. Abre Administración de discos.
    • Botón derecho en Inicio y entra en “Administración de discos”.
    • También puedes buscarlo en el menú Inicio.
  2. Identifica los discos que vas a usar para el volumen.
    • No toques el disco del sistema.
    • Verifica dos veces la capacidad y el estado antes de borrar nada.
  3. Elimina los volúmenes existentes de esos discos.
    • Clic derecho en cada partición o volumen → Eliminar volumen.
    • Repite hasta que el disco quede como espacio sin asignar.

Cuando ambos discos estén en “sin asignar”, ya tienes la base lista. Si alguno conserva particiones o formatos, Espacios de almacenamiento puede no permitirte añadirlo correctamente al grupo.

Crear el volumen: el asistente que lo hace casi solo

Ahora viene lo más sencillo.

  1. Abre Administrar espacios de almacenamiento.
    • Desde Panel de control o buscándolo en Inicio como “Espacios de almacenamiento”.
  2. Crea un nuevo grupo y espacio.
    • Pulsa Crear un nuevo grupo y espacios de almacenamiento.
    • Selecciona los dos discos preparados.
  3. Configura el espacio (la nueva unidad).
    En esta pantalla defines lo que verás luego en el Explorador.

    • Nombre. El que quieras, por ejemplo “Datos espejo”.
    • Letra de unidad. La letra que te convenga.
    • Sistema de archivos. Normalmente, NTFS es la opción más compatible.
    • Tipo de resiliencia. Aquí decides el nivel de protección.
    • Tamaño. Si no quieres complicarte, usa el máximo disponible.

Ten esto siempre presente: la “resiliencia” es lo que define si tu volumen aguanta la caída de un disco o si lo pierdes todo.

Elegir resiliencia sin liarte con términos raros

Aquí es donde muchos artículos meten la pata con equivalencias. Quédate con esto.

  • Simple. Sin tolerancia a fallos. Si un disco falla, pierdes datos. Suele entenderse como un modo “sin protección”.
  • Two-way mirror. Espejo a dos vías. Guarda dos copias de todo. Si un disco muere, sigues. Es la opción más típica en casa.
  • Parity. Paridad. Aprovecha mejor el espacio que el espejo, pero puede ser más lento en ciertas escrituras. Conceptualmente se parece a RAID 5.
  • Three-way mirror. Espejo triple. No es paridad. Es literalmente tres copias de los datos y suele requerir más discos para tener sentido.

Si tu objetivo es “quiero que si un disco falla no pase nada”, lo normal es elegir Two-way mirror con dos discos iguales. Es lo simple, lo predecible y lo que menos sustos da.

Tener RAID en tu PC suena bien, pero no es magia.

Montar un RAID con discos duros o SSD puede ser una decisión muy sensata si no quieres que un fallo físico te deje tirado. Si un disco muere, la gracia del RAID es que puedas seguir trabajando o, como mínimo, recuperar los datos sin entrar en pánico. Ahora bien, antes de lanzarte, conviene entender dos cosas: que no todos los RAID son iguales, y que la redundancia cuesta dinero porque necesitas más de un disco para almacenar lo mismo, o para repartir datos y paridad.

En la práctica, eso significa que vas a tener que invertir en unidades extra. En un espejo, por ejemplo, pagas dos discos para tener la capacidad útil de uno. Y si eliges modos con paridad, ganas eficiencia, pero entras en un terreno donde el rendimiento y la reconstrucción pueden volverse más delicados si no sabes lo que estás tocando.

Lo importante: RAID reduce el riesgo ante fallos de disco, pero no sustituye un backup ni te salva de malware.

Dicho esto, si tu objetivo es personal, doméstico o de “quiero dormir tranquilo con mis archivos”, Windows te lo pone bastante fácil. Puedes configurarlo por software con Espacios de almacenamiento, sin herramientas externas y sin complicarte con la UEFI. No es la opción más “purista”, pero sí la más simple y suficiente para la mayoría de equipos de casa.

¿Cómo crear un RAID de discos en Windows sin liarte?

Para hacerlo con Windows necesitas una configuración sencilla.

  • 1 disco para el sistema (el típico donde está instalado Windows).
  • 2 discos adicionales para el volumen con redundancia.
  • Idealmente, esos dos discos deben ser del mismo tamaño y estar vacíos.

Si mezclas capacidades, Windows se ajustará al disco más pequeño. Si montas un espejo con uno de 2 TB y otro de 1 TB, vas a desperdiciar 1 TB sí o sí. Por eso merece la pena comprar dos unidades iguales, aunque sea solo por evitar frustraciones.

Prepara los discos: deja todo “sin asignar”.

Antes de crear el espacio, Windows necesita que esos discos estén limpios.

  1. Abre Administración de discos.

    • Botón derecho en Inicio → Administración de discos.
    • O búscalo directamente en el menú Inicio.
  2. Localiza los discos que vas a usar para el RAID.

    • Revisa bien el número de disco y la capacidad.
    • Asegúrate de no tocar el disco del sistema.

  3. Elimina los volúmenes existentes.

    • Clic derecho sobre cada volumen → Eliminar volumen.
    • Repite hasta que todo quede como espacio sin asignar.

Aviso necesario: “Eliminar volumen” borra los datos. Si algo te importa, haz copia antes.

Crea el volumen con Espacios de almacenamiento.

Con los discos ya preparados, ahora sí.

  1. Entra en Administrar espacios de almacenamiento.
    • Puedes abrirlo desde Panel de control o buscándolo en Inicio.
  2. Pulsa Crear un nuevo grupo y espacios de almacenamiento.
    • Selecciona los dos discos.
    • Crea el grupo.
  3. Configura tu nueva unidad.
    Windows te pedirá cuatro cosas principales:

    • Nombre del volumen.
    • Letra de unidad.
    • Sistema de archivos. En la mayoría de casos, NTFS es lo más compatible.
    • Tipo de resiliencia. Aquí está la decisión importante.

Elige resiliencia con equivalencias bien explicadas.

En Windows no siempre verás la palabra “RAID”, pero la idea es la misma: definir cómo se protegen los datos si falla un disco.

  • Simple. Sin resiliencia. Si un disco falla, pierdes datos. No lo elijas si tu objetivo es “seguridad”.
  • Two-way mirror. Espejo a dos vías. Guarda dos copias. Si un disco muere, sigues. Es lo más parecido a RAID 1.
  • Parity. Paridad. Ahorra más espacio que el espejo, pero puede ir peor en ciertas escrituras. Conceptualmente se parece a RAID 5.
  • Three-way mirror. Espejo triple. No es RAID 5. Son tres copias del contenido y suele requerir varios discos para que tenga sentido.

En tamaño, si no quieres jugar con configuraciones avanzadas, selecciona el máximo disponible y listo.

Un detalle que muchos pasan por alto: depende de Windows.

Este RAID es por software. Eso significa que el volumen depende del sistema operativo. Si reinstalas Windows, cambias controladores o el disco del sistema se estropea, puede que tengas que reconocer o reimportar el pool antes de ver los datos otra vez. No siempre se pierde todo, pero tampoco es tan “independiente” como un RAID hardware.

¿Y si quiero RAID desde la placa base?

Además de Espacios de almacenamiento, hay soluciones ligadas a la plataforma.

  • Intel Rapid Storage Technology (IRST). Para chipsets compatibles, permite configurar RAID desde la placa base y gestionarlo con su software.
  • AMD RAIDXpert2. Alternativa de AMD para placas compatibles, también con configuración desde UEFI y gestión vía su herramienta.

Estas opciones pueden ser útiles si quieres RAID “más pegado” al hardware, pero añaden complejidad: dependes de la UEFI, del chipset y de drivers. Si no lo tienes claro, o si tu objetivo es doméstico y sin dolores de cabeza, Espacios de almacenamiento suele ser el punto de partida más razonable.

¿Es seguro configurar un RAID en Windows? Sí, pero con matices.

Configurar un RAID por software en Windows 10 o Windows 11 puede ser perfectamente seguro si entiendes qué estás montando. Con Espacios de almacenamiento, la redundancia la gestiona el sistema operativo, no una controladora dedicada. Eso tiene una ventaja clara: es fácil de configurar y no dependes de una marca concreta. Pero también trae una consecuencia importante: si Windows falla o el disco donde está instalado el sistema se estropea, el acceso al volumen puede complicarse.

En cristiano: el RAID seguirá existiendo en los discos, pero quizá tengas que “reconocerlo” o repararlo antes de ver tus datos otra vez.

Esto no significa que sea una mala opción. Significa que no es la misma liga que un RAID por hardware, donde el volumen se presenta al sistema como “un solo disco” y suele ser más transparente ante cambios de sistema. Para un uso personal, Espacios de almacenamiento es una solución práctica. Para entornos donde se pide disponibilidad estricta y procedimientos de recuperación claros, lo normal es tirar de hardware dedicado o de almacenamiento externo.

Entonces, ¿cuándo lo recomendaría?

  • Si quieres un volumen con espejo para documentos, fotos o proyectos y no te apetece pelearte con UEFI y drivers.
  • Si tu prioridad es tolerar el fallo de un disco sin dejar de trabajar.
  • Si además mantienes copias de seguridad externas, porque ahí es donde realmente está la diferencia entre “tranquilo” y “confiado de más”.

¿Cuándo es mejor evitarlo?

  • Si necesitas un sistema “a prueba de reinstalaciones” y cambios de PC, y quieres que el volumen sea lo más independiente posible del sistema operativo.
  • Si trabajas con información sensible y tienes requisitos de continuidad o auditoría, donde no vale el “ya veremos cómo se reimporta el pool”.

En esos casos, lo más lógico suele ser un RAID por controladora/UEFI, o directamente un NAS/DAS, que te permite montar RAID con más flexibilidad y aislar el almacenamiento del PC principal.

Frase importante: RAID por software te da redundancia, pero la recuperación depende más de Windows que en un RAID por hardware.

Aclaración crítica: RAID en el disco del sistema.

Aquí hay mucha confusión. Con Espacios de almacenamiento, lo habitual es montar el volumen RAID para datos, no para el disco donde vive Windows. Si tu objetivo es que el propio sistema operativo esté en RAID, lo normal es hacerlo antes de instalar Windows, creando el volumen desde UEFI o desde la utilidad del chipset (Intel IRST o AMD RAIDXpert2), y luego instalando Windows sobre ese volumen.

Dicho de otro modo: si quieres que Windows “arranque ya en RAID”, eso se prepara primero. Si lo que quieres es proteger tus datos, Espacios de almacenamiento es el camino más directo.

Tipos de RAID sin humo, para entender qué estás eligiendo.

No hace falta memorizar niveles, pero sí entender qué ganas y qué pierdes.

RAID 0: velocidad, cero red de seguridad.

RAID 0 reparte los datos entre dos o más discos para mejorar rendimiento. El problema es el obvio: si falla un solo disco, lo pierdes todo. Hoy tiene poco sentido para la mayoría de usuarios, y menos todavía si lo que buscas es proteger información.

RAID 1: el espejo que te salva de un disco muerto.

RAID 1 escribe lo mismo en dos discos. Si uno falla, el otro sigue teniendo una copia completa. Es la opción más simple y práctica cuando tu prioridad es no perderlo todo por un fallo físico.

RAID 5: paridad, buen equilibrio, pero con letra pequeña.

RAID 5 necesita al menos tres discos. Distribuye datos y paridad para poder recuperar información si falla uno. Aprovecha mejor el espacio que un espejo, pero reconstruir tras un fallo puede ser más lento y estresante para discos antiguos o muy cargados.

RAID 6: más tolerancia, más coste.

RAID 6 es parecido a RAID 5, pero tolera el fallo de dos discos. A cambio, requiere más discos y sacrifica más capacidad útil. Suele verse en escenarios más “serios” donde la continuidad importa.

Regla rápida: espejo para simplicidad. Paridad para eficiencia. Y backup siempre.

Si lo que buscas es algo más avanzado, piensa antes en el objetivo.

Si con dos discos te quedas corto de capacidad o quieres combinar rendimiento y tolerancia a fallos, lo “avanzado” no es solo añadir discos. También es elegir bien el enfoque.

  • Si quieres mucho almacenamiento barato, los discos duros mecánicos siguen siendo la opción con mejor precio por TB.
  • Si quieres velocidad, un RAID con SSD/NVMe puede rendir mucho, pero encarece el proyecto y te obliga a vigilar temperaturas y ranuras disponibles.
  • Si tu placa tiene pocas ranuras M.2, existen tarjetas de expansión, pero ya entras en compatibilidades, líneas PCIe y posibles sacrificios de otras ranuras.

Qué unidades elegir para un RAID con cabeza.

Para la mayoría de PCs domésticos, el equilibrio suele ser este.

  • HDD si buscas capacidad y coste contenido, especialmente para archivos grandes y almacenamiento general.
  • SSD si buscas rapidez en cargas y trabajo frecuente con muchos ficheros, sabiendo que el coste por TB es mayor.
  • NVMe si lo que quieres es rendimiento máximo, pero asegurándote de que tu placa y tu refrigeración están a la altura.

Y aquí vuelvo a lo importante: puedes tener el RAID más bonito del mundo y aun así perderlo todo por un borrado o un cifrado. La redundancia es una parte. La estrategia completa incluye copias con versiones y una mínima higiene de seguridad.

Preguntas frecuentes

¿Cuántos discos necesito como mínimo para crear un RAID en Windows?

Para un RAID por software típico con Windows necesitas.

  • 1 disco para Windows.
  • 2 discos adicionales para el volumen con redundancia.
    En total, lo habitual son tres discos, y si los dos del volumen son del mismo tamaño, mejor.

¿Es más seguro un RAID por software (Windows) o por hardware (UEFI/controladora)?

En general, un RAID por hardware suele ser más independiente del sistema operativo y puede resultar más “transparente” si reinstalas o migras el equipo. El RAID por software de Windows es más fácil y accesible, pero depende más de la salud del sistema y de que Windows reconozca el pool correctamente tras cambios o incidencias.

¿Puedo crear un RAID en el mismo disco donde tengo instalado Windows?

Con Espacios de almacenamiento, lo normal es crear el volumen RAID para datos usando discos adicionales. Si quieres que el sistema operativo arranque sobre RAID, lo habitual es configurar el RAID antes de instalar Windows desde la UEFI o con la herramienta del chipset. Con Espacios de almacenamiento, no es el enfoque recomendado para el disco del sistema.

¿Qué pasa con mis datos si tengo que formatear y reinstalar Windows?

Si reinstalas Windows y no formateas los discos del RAID, normalmente el pool puede reconocerse o reimportarse, pero puede requerir pasos manuales. Lo importante es no “limpiar” los discos del volumen durante la reinstalación. Si los formateas, entonces sí, adiós datos. Por eso, antes de tocar nada, conviene tener una copia externa.

¿Qué tipo de RAID debería elegir si solo quiero “no perderlo todo” cuando falle un disco?

Para dos discos, lo más simple y recomendable es un espejo. En Windows lo verás como Two-way mirror. Es fácil de entender, fácil de recuperar y suele dar menos sorpresas que opciones más complejas.

¿Un RAID me sirve como copia de seguridad?

No. Un RAID replica el problema igual que replica los datos. Si borras una carpeta, si un malware cifra archivos o si se corrompe algo, el RAID lo reflejará en el volumen. Para estar cubierto necesitas copias con versiones y, a ser posible, una copia desconectada o en un destino externo.

¿Puedo mezclar discos de distinto tamaño o distinta velocidad?

Se puede, pero no es lo ideal. La capacidad útil se ajusta al disco más pequeño y el rendimiento puede quedar limitado por el más lento. Si vas a invertir, lo más sensato es usar dos unidades iguales para evitar desperdicio y comportamientos raros.

¿Cómo sé si un disco del RAID está fallando antes de que sea tarde?

Mira síntomas típicos.

  • Errores de lectura o eventos repetidos en el Visor de eventos.
  • Rendimiento errático o cuelgues al acceder a ciertos archivos.
  • Avisos SMART si usas herramientas del fabricante o utilidades de diagnóstico.
    Si tu volumen es espejo, el plan correcto es reemplazar el disco cuanto antes y dejar que se reconstruya.

Si quieres, en el siguiente paso las adapto al tono final del artículo y las dejo aún más “publicables”, con frases destacadas y respuestas más compactas, manteniendo el punto final en cada frase.

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